Venezuela: el miedo a escapar del miedo

Intenté pensar lo que se sentiría dejar el país en el que nací, crecí y viví, pero me fue imposible. Es que es impensable. Excepto cuando vivís en Venezuela.

Lusiana y Omar Muñoz son dos hermanos de 22 y 25 años que hace poco más de un mes tuvieron que tomar una de las decisiones más difíciles: dejar su Maracaibo natal para venir a vivir a Argentina.

La hermana menor de los Muñoz llegó hace 32 días a este país del que todavía entiende poco. Fue la encargada de empezar a hacer de ese departamento de tres ambientes pulcramente blanco ubicado en la esquina de Agüero y San Luis, un hogar; y tuvo que darle la bienvenida a su hermano, que llegó dos semanas después.

La tarde del sábado era pura nube y yo ya sabía que esta charla pondría a flor de piel la empatía y los sentimientos. Las cuatro de la tarde. Una sonrisa amigable – y hasta confianzuda – me dio la bienvenida.

“Mi hermano llegó hace dos semanas pero él ya se daba sus vacaciones aquí desde su mayoría de edad, en cambio yo estoy descubriendo un poco a esta Buenos Aires que conocía por los diarios o internet”, relataba la venezolana; y aclara que a pesar de que su hermano es su “room-mate” y que todavía la relación parece ir encaminada, está segura de que “chocar en algún momento será normal, y no siempre todo será tan chévere”.

– ¿Cómo es irse de su país?

Es horrible. Es muy duro tomar la decisión. Mi hermano y yo no hemos dormido en una semana viendo las noticias. Nos da mucha ansiedad obviamente, porque no estamos allá, pero sí están nuestros amigos y familia; y además porque es nuestro país, y se están viviendo cosas muy horribles, como las muertes de estos jóvenes que salieron a las calles y fueron reprimidos.

– ¿Escaparon únicamente de la crisis económica o por miedo al caos social?

Escapamos de todo. Para nosotros y nuestros padres, que han trabajado desde chicos y que mantienen sus ahorros, no es difícil el día a día. Nosotros siempre por una cosa u otra podemos conseguir comida y provisiones. Por eso podría decir que sobre todo escapamos por el miedo. Miedo a estar en las calles, a salir, a vivir como una joven normal. Quizás ustedes aquí salen a un boliche, agarran el bus a la vuelta… Y en Venezuela esos movimientos tenemos que hacerlos en un carro blindado porque pueden matarnos. Allá tenemos que correr con mucho miedo desde el carro hasta la puerta de nuestra casa, por el peligro de esos metros. A las dos de la mañana nuestros padres ya estaban llamándonos para ver si estábamos bien, y si llegábamos a cada lugar. Venezuela era una supervivencia. Y nuestros padres ya no dormían cuando nosotros salíamos de casa, pero tampoco queríamos dejar de hacerlo. Podrá parecer rebuscado, pero aunque teníamos todos mucho miedo, a la vez nos daba miedo escapar del miedo.

– ¿Por qué Argentina y no otro país?

Teníamos que salir de allá como sea. Y esto era lo más cercano a Venezuela, no en distancia, pero quizás si en cultura. Colombia era otra opción, pero tampoco está muy bien. Argentina puede parecer que está difícil para ustedes, lo entiendo, pero nunca al nivel de Venezuela. Sí que siento la inflación aquí, todo está más caro, pero no como allí. Si tú vas a Venezuela y te llevas $2.000, eres rica. Con eso tú puedes salir a comer todos los días, y más. Porque para el extranjero que va a vacacionar, es demasiado barato. Pero para nosotros ese dinero de un sueldo en Venezuela es nada. No podemos sobrevivir.

De hecho he notado que para ustedes acá los “barrios” son como la parte buena de la ciudad, allá los barrios son villas. ¡Y hay muchísimos en Maracaibo! Y la delincuencia ha aumentado muchísimo porque hay muchos que salen a robar y a matar por comida. Obviamente que te matan no por necesidad sino por ganas de matarte, son muy agresivos. Cuando el niño de la familia va creciendo le enseñan cómo robar. Y el primer robo es todo un evento, y es como “mátalo, métele un tiro”. Es horrible, de verdad lo que Venezuela está viviendo es horrible. Por eso necesitábamos una salida rápida, y Argentina fue la solución.

– ¿Cómo ves la situación de Argentina en este poco tiempo?

En verdad veo todo mucho más caro en Argentina, vine en 2011 y todo estaba más fácil. Lo que más me impresionó es que aquí alaban mucho a Chávez, lo adoran. De hecho el sábado fuimos a un concierto de Fito Páez y en el taxi de vuelta el conductor era muy kirchnerista, y nos hablaba bien de Chávez y yo pensaba “Señor, ¡nosotros venimos de Venezuela!”. Pienso que Argentina está en un momento de cambios difíciles porque han dejado el kirchnerismo atrás y se han salvado de ser la próxima Venezuela, y eso es mucho decir.

La situación actual de Venezuela

Sobre el complejo presente que vive su país natal, la menor de los Muñoz asegura que el acuerdo del MERCOSUR para instar a Venezuela a llamar a elecciones generales es muy bueno. Y asegura con esperanza que “si bien las últimas elecciones no han sido limpias en mi país, ahorita el porcentaje de la sociedad que está en contra del Gobierno es mucho mayor”. “Ya podemos estar seguros de que si ellos dicen que ganaron, están mintiendo, han hecho trampa”, sentencia Lusiana.

“En las elecciones de 2013 ya Chávez había muerto, y le tocaba al que él dejó –Maduro- contra Enrique Capriles, que es como el único líder de la oposición; y ahí yo creo que han hecho trampa, porque la diferencia entre ellos en el resultado fue de un punto. Yo sin embargo creo que el que ganó fue Capriles y lo que hicieron fue voltearlo. Pero sin embargo ahí mucha gente estaba todavía enamorada del cadáver de Chávez. Pero ahorita es imposible que gane Maduro, porque Venezuela está destruida, más destruida no puede estar”.

– ¿No crees que hay una tendencia a creer que esta crisis explotó en el Gobierno de Maduro porque él es total responsable, santificando aún más la imagen de Chávez?

Sí. Igual siento que Chávez lo hubiese manejado mucho mejor porque era un tipo muy inteligente. Pero de todas maneras esto era un final esperado, todos sabíamos que si Maduro ganaba esto tendría que pasar, porque es una consecuencia de tantos años de un modelo que ya se agotó. 

Lo que quedó atrás

– ¿Cuáles son las cosas que tuviste que abandonar?

Tuve que dejar mi Universidad. Yo estudiaba Psicología allí y me vine como para pedir equivalencias aquí en la Universidad de Buenos Aires, pero en la UBA todo es un gran rollo. Ahora estoy en una Universidad privada aquí en la ciudad; empecé allí al día siguiente de haber llegado de Venezuela. Y de hecho siento que aquí hay más ramas en mi profesión, porque en Venezuela –que es un país mucho menos desarrollado que este- la gente tiene muchos tabúes, entonces aquí ir al psicólogo es muy normal. En Venezuela todavía ven a la psicología como algo para los locos, o los que tienen muchos problemas. Y también fue eso, obvio que sumado a lo horrible que se puso vivir en Maracaibo, que dije “me voy a Argentina”, porque ya me había gustado antes cuando vine, y había dicho que si tenía que irme de Venezuela, solo viviría en Argentina; porque Miami no me gusta – o al menos no para vivir -, y Chile me parece un poco aburrido.

También tuve que dejar allí a mis amigos, o a los que quedaron. Después de la escuela todos sus papás iban incentivándolos a partir también, mientras a nosotros nos costaba más tomar la decisión. Pero todo el mundo se ha ido ya. Nos quedaron pocos amigos, la mayoría tuvo que irse a vivir a otros países, a algunos sus padres los enviaban a estudiar inglés a otros lugares, para escapar de la crisis de Venezuela. Muchos han venido a la Argentina, aunque no mis amigos. Buenos Aires es muy grande, y yo todavía no he visto a ninguno que no sea mi hermano, pero está llena de venezolanos. De hecho mi hermano, que ya había venido antes, tiene muchos amigos venezolanos aquí, y yo a veces trato con ellos. Todo el mundo me dice “¡Hay demasiados venezolanos, tienes que venir aquí!”, y yo sin embargo digo: “Ay, ¡Dios mío! ¿Dónde están? No los veo”.

– ¿Sus padres siguen viviendo en Maracaibo? ¿Cómo fue dejarlos allá?

Sí, ellos sí quedaron viviendo allá. Nos propusieron y nos pidieron que escapemos de Venezuela, porque no queríamos dejar nuestra tierra, pero sí vivir como cualquier otro joven de nuestra edad en el mundo. Y eso lo hicieron porque ellos ya tuvieron su vida, y a nosotros no nos ha tocado la mejor época para vivir allá. Ha sido muy duro. Nos mantenemos comunicados todo el tiempo y están muy atentos a nuestra vida aquí. Ellos dicen que ya han tenido su vida, han conocido lo que han podido, y prefieren morir en su Venezuela; y mientras tanto nosotros podremos intentar tener vidas normales, las que ellos han deseado para nosotros, en Argentina, que parece será nuestra casa definitiva.

 

* Hicimos esta entrevista en mayo de este año, cuando Omar y Lusiana Muñoz acababan de llegar a Argentina. Hoy leí los testimonios de personas que siguen viviendo en Venezuela, y sentí que era un buen día para publicarla. Cuando le mande un Whatsapp a Lusiana para saber si le molestaría, me dijo que no, y hasta me agradeció por hacerlo: “Mil gracias, la idea es que todo el mundo sepa lo que ocurre en Venezuela”. Agradecer la democracia no debería estar bien, y sin embargo siento la necesidad de hacerlo. Mientras muchos prefieren hacerse los boludos, otros miramos para arriba y vemos que en esa partecita del mapa los Derechos Humanos están sólo en un papel.

 

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